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La Coctelera

ellahablasola

1 Septiembre 2005

El acoso del Arte

No hay en mi cuerpo ni un agujero más de los que me otorgó mamá Natura. Y eso me fastidia. Reconozco que siempre he deseado llevar un piercing en el ombligo. Uno pequeño, un brillante de esos minúsculos o, tal vez, una piedrecita azul. No sé, algo como lo que llevaba Patricia Arquette en Amor a quemarropa, un contraste con la piel, una disparidad.

Eso no es todo: reconozco, asimismo, que todo tatuaje llama mi atención. Cuánto más rebuscado, mejor; un jeroglífico egipcio, un delfín turquesa, una rosa con dos gotas de rocío, un ornitorrinco, una nota musical. Por mí, me tatuaría en el interior del muslo unas pocas letras de la novela (nivola, que diría Unamuno) Niebla, o me dejaría dibujar en la espalda esa maravilla a la que la santa voluntad de Dalí dio en llamar Galatea de las esferas. Aunque, en honor a la verdad, me conformaría con una minúscula cabeza de unicornio en el tobillo izquierdo.

Sin embargo, sé que eso no es ni será posible. Tengo un pánico visceral a que me perforen, horror a los pinchazos. Y no puedo ni quiero superarlo. En lo inverosímil, mi piel sólo esconde un lunar y unas pocas pecas rivalizando posiciones con la Osa Mayor. Eso es todo.

Y al atardecer, cuando el Sol se cae en la Tierra, me pinto la sonrisa mientras me pregunto por qué, muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.

Y al anochecer, cuando la Luna se lava la cara en la mar, pinto graffitis por las esquinas mientras pienso por qué, la Musa, me habla de ese hombre ingenioso que vagó tanto tiempo, después de haber destruido la ciudadela de Troya.

Y al amanecer, cuando la aurora empuja la noche a brochazos malvas, sobrevivo al orgasmo y me pregunto por qué, en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero. Es entonces cuando se me desdibuja el rostro en un suspiro, y me fastidio y me aguanto y me jodo y asumo y tolero esta estúpida cobardía que no me permite tener ni un piercing ni un tatuaje... físico.

servido por Dune 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

rey sombra

rey sombra dijo

Físicos, tú lo has dicho. Bastantes agujeros, arañazos, ¿tatuajes? tenemos ya en el alma. Personalmente, prefiero un cuerpo "liso", moldeado por el día a día, no por las agujas.

1 Septiembre 2005 | 11:26 AM

septiembre

septiembre dijo

Bueno, yo tengo un piercing y un tatuaje ...Me gustan. Pero es totalmente comprensible que te de algo de miedo.
un abrazo

1 Septiembre 2005 | 11:44 AM

rey sombra

rey sombra dijo

No me dan miedo, ni las agujas ni nada; he visto con mis propios ojos como operaban en directo mi rodilla en un par de ocasiones, y dono sangre habitualmente, sin problema alguno.

No me dan miedo, para nada...sino bastante morbo, la verdad, el descubrir un tatuaje o un piercing. Aunque, sigo prefiriendo un cuerpo sin esos aditamentos. (Bendita contradicción)

1 Septiembre 2005 | 04:37 PM

rey sombra

rey sombra dijo

[Perdón si me he dado por aludido de manera demasiado evidente. Siento el arrebato de soberbia anterior; no lo he podido evitar...]

1 Septiembre 2005 | 04:42 PM

ellahablasola

ellahablasola dijo

Rey sombra:
No te preocupes, no pasa nada. De todas formas, creo que he sido muy torpe con este post. No conseguí transmitir lo que de verdad pretendía. La intención no era hablar de miedo ni de dolor. La intención era decir que el Arte está en todas partes, que el propio hombre es Arte.
Los tatuajes, los piercing, el unicornio, la letra musical, Niebla, Amor a quemarropa, La Galatea de las esferas, los orgasmos, pintarse los labios, los grafifitis… todo es Arte. Y todos los hombres, queramos o no, lo llevamos tatuado por fuera… o por dentro.
Lo siento, mi torpeza no tiene excusa.
Muchas gracias por tu visita. También yo te leo.

2 Septiembre 2005 | 02:45 AM

rey sombra

rey sombra dijo

Bienvenido sea el arte efímero, del graffiti al color de la tierra mojada, de la sonrisa al orgasmo...Aunque, en ocasiones, como decía la canción, nos dediquemos a buscar nubes con forma de pistola.

Gracias por leerme.

2 Septiembre 2005 | 03:56 AM

septiembre

septiembre dijo

Incluso en una mirada puede haber arte, o en las palabras... toda la razon, ahora mismo estoy escuchando el arte que hay en una cancion de los elefantes que me encanta : "se me va"
un abrazo y nada de torpe , ok??????

3 Septiembre 2005 | 10:25 AM

hulandron

hulandron dijo

Yo creo que lo he entendido, Dune.
El hombre es arte por dentro debido precisamente a sus sentimientos (aunque sea el miedo), y por fuera, además de lunares y otras lindezas, no podemos evitar buscar el arte.
y tú, Dune, no te tatúas por fuera, pero tienes tatuado por dentro (entre otras cosas, supongo), los tres libros de los que hablas. ¿No?
Se te saluda, amiga.

4 Septiembre 2005 | 01:28 PM

marcela

marcela dijo

el cuerpo humano es un santuario del cual se prohibe hacer o usos con fines de atraer la atencion del publico
el cuerpo humano es un todo integral que nos irve de medio para el arte y para nuestra cotidianidad

28 Septiembre 2008 | 04:29 PM

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