Se abre el telón. Bella y Bestia conversan mientras cenan a la luz de las velas en el lujoso salón de su castillo.
BESTIA. Dime, Bella, ¿me amas?
BELLA. Sí, te amo. Te amo con todas las fuerzas de mi corazón. Te amo a pesar de tus defectos, de tus dientes de bestia, de la monstruosidad de tu cuerpo y de la fealdad de tu faz... Y tú a mí, dime, Bestia, ¿me amas?
BESTIA. ¡Qué cosas dices, Bella! ¡Claro que te amo! ¡Cómo no voy a amarte! Eres tan guapa, tan bonita, tan bella.

(Bella baja los ojos y una lágrima recorre su rostro. Bestia jamás pudo entender por qué lloraba Bella).

Cae el telón.